domingo, 25 de mayo de 2008

Muerte de un Canario


Según yo, una interferencia, corriente de aire o algo por el estilo. Según los más experimentados, simplemente me emocioné demasiado y me poseyó el ímpetu del principiante e hice una mala maniobra de la cual no pude salir. No importa realmente cómo haya sido, pero lo cierto es que mi cumplidor canario sufrió las consecuencias. Debo reconocer que la primera experiencia de este tipo es realmente impactante. Los daños del avión me han estado dando vuelta desde que ocurrió el accidente y me ha entrado un poco de pena y de preocupación--¿cuánto me saldrá la gracia?, ¿podré volver a volar en el corto tiempo?, ni siquiera tengo tiempo suficiente para dedicarme a reparar el modelo dañado o para armar un nuevo modelo--pero no me quiero desilusionar de este apasionante hobbie. Debo reconocer que los amigos del club de aeromodelistas se han portado un siete conmigo. Fernando ya me ofreció un motor y Marco Soza me ofreció un ala que tiene para este tipo de modelo. Les agradezco a todos, de corazón. Afortunadamente, mi padre es de aquellas personas que le empiezan a meter mano a las cosas dañadas y se entretiene como cabro chico reparando cuanta cosa hay mala en la casa. El canario no podía ser la excepción. De hecho, ya está tomando forma nuevamente. El frontis del avión ya está casi pegado y, aprovechando que el próximo sábado voy a estar en Santigao, me traigo un poco de monocote y queda como nuevo. Aunque no ha visto el ala aún, también quiere meterle mano, a ver si se puede arreglar. Bueno, no más palabrería y vean ustedes mismos cómo quedó el pobre canarito.




2 comentarios:

CAVALVI AEROMODELISMO dijo...

Estimado Pablo, luego de ver tu publicación en nuestro Blog, y de haber presenciado la muerte de tu canario, no me queda mas que decirte que ´como todo aeromodelista, pronto estarás emprendiendo vuelo nuevamente, es la razon de ser del aeromodelismo.

Anónimo dijo...

papaaaa!! que piñononononnn!!! mi mas sentido pesame, yo tengo el mismo modelo, me imagino lo que se siente. A no aflojar, si no se quiere romper entones no hay que volar, un abrazo